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Los pueblos que escriben su historia ven con mayor claridad su destino. OLLA DE INTEGRACIÓN: BOLIVARIANA Y SOBERANA ALIMENTARIA.

MECANISMOS DE INTEGRACIÓN

MEDIOS

 

 

Coincidimos con el comandante Chávez cuando convirtió a telesur en la espada de Bolívar   que camina por América Latina, e ilumina al mundo. Iluminar es producir luz y solamente la verdad, es luz real;  cuando se disfraza la verdad, se miente y entonces es luz artificial y como todo lo artificial, no es auténtico, original o genuino, siempre es engañoso y malintencionado.

Miles y miles de mercenarios llevados a Siria de todas partes del mundo, tratan de arrasar con el gobierno árabe de el presidente Bashar al-Asad  y como siempre suele ocurrir en estos casos, es con mentiras como se justifica la “lucha de la oposición” o “se defiende la libertad, la vida y los bienes de los indefensos”. Cada vez que las palabras  del presidente norteamericano son reproducidas por miles y miles de cadenas de radio y televisión, tratando de justificar lo injustificable y mostrando al mandatario con una expresión “dolida” para que su teatro sea mas creíble, solo pienso en el eterno comandante  y la espada de Bolívar que ilumina el mundo con la versión opuesta. No se necesita ser especialista o erudito en un  tema, para saber donde está la verdad y cual es el camino.

Hoy es 11 de septiembre, desayunaba con mi amigo y compañero de los últimos 20 años  y llegó a la mesa la presencia indomable de Salvador Allende -cuando le hice extensiva una invitación que tengo para  conmemorar este día-;  él me respondió que no iría, porque aunque ya no lloraba, por esa tragedia, aún le dolía; sus ojos enrojecidos y una lágrima que capturé con mis dedos cuando bajaba por su cansada piel, fue la evidencia que el recuerdo y la experiencia vividas hace 40 años estaban absolutamente frescas, seguramente porque no han cambiado mucho las cosas en Colombia, y nuestra América Latina que ha tenido cambios tan importantes, donde el poder popular es protagonista, está siendo amenazada por los mismos enemigos de Allende, con los mismos falaces argumentos y patrañas. Hoy  estoy cierta  que como Galán el Grande, la Pola,  Manuela Beltrán, Bolívar, Martí, Gaitán, el Ché, Allende y Chávez, muchos han muerto, siguen muriendo y morirán para vivir, porque solo la verdad ilumina.

No hay  forma, palabra o modo de contar lo que pasó el 11 del septiembre de 1973 a partir de las 6 de la mañana, bástenos con decir que los norteamericanos sedujeron a militares formados por ellos mismos y uno de estos, -Pinochet- marchó adelante  y a su paso  quedaron  miles de hombres, mujeres y niños, destrozados por las bombas “justicieras” y el mismo cuerpo del presidente de la Unidad Popular, era una masa informe. Al paso del “flamante dictador” fletado por el imperialismo, hubo miles, quizá millones de desaparecidos, huérfanos, viudas, desconsolados padres y madres, hermanos que no entendieron, que no entienden y no entenderán la ausencia del luchador de la familia. Al paso del “flamante dictador”, hubo tierra arrasada y las profundas reformas introducidas por el médico del pueblo, fueron borradas, como se quiso borrar de la memoria del mundo esta infausta fecha.

Entre otras cosas él me dijo un día -refiriéndose al 11 de septiembre-, que las flores en Chile ya no tenían el mismo color, ni la misma fragancia, que solían tener antes del golpe; que las blancas montañas de Los Andes, jamás volvieron a sonreír después de los ríos de sangre y que los verdes bosques de las laderas,  después de aquel septiembre ya no fueron brillantes, nunca mas volvieron a expresar alegría y los pájaros, otrora alegres cantores, a él le parecía que su canto tomó el mismo lamento  de las flautas  y capadores del alto Perú  y de las montañas colombianas.

El 11 de septiembre también tiene una connotación especial, porque fue el día cuando se sacrificó a cerca de 3.000 hombres y mujeres, en el puro corazón de Nueva York; nadie ha podido hasta ahora, señalar con absoluta certeza a los responsables, de lo que si estoy segura, es que a partir de ese día, el gobierno de los Estados Unidos  adoptó un régimen de terror que aún continúa estremeciendo de miedo al mundo. Después del 11 de septiembre, el planeta ha asistido  y de manera incapaz, ha visto como se destrozan pueblos enteros,  sin que nadie pueda determinar si se trata de una venganza o de la consolidación de un régimen sin principios, ni escrúpulos; Afganistán, Irak, Libia y Siria, para señalar unos pocos ejemplos dan cuenta al mundo, de lo que está pasando  después del segundo trágico 11 de septiembre.

Nuestro norte es el sur  -dice el lema  de telesur-,  se me ocurre pensar en este momento, que sin el ánimo de controvertir ese bellísimo postulado, adoptaré uno  que con el mismo sentido  expresa lo que siento hoy 11 de septiembre: ME DIRIJO AL SUR y veo a Allende y su pueblo; ME DIRIJO AL NORTE y observo a cerca de 3.000 humanos  sacrificados en las torres gemelas, sin que hasta hoy  se sepa a ciencia cierta, que pasó; ME DIRIJO AL NORTE DE AFRICA y veo a la otrora pujante Libia destrozada e inerme; ME DIRIJO AL ORIENTE y asisto al holocausto palestino y siento pavor por los millones de muertos en Irak y ahora en Siria . Por eso mi norte no es para allá, mi norte o mejor dicho mi mirada, seguirá dirigiéndose  donde está la espada de Bolívar,  brillando para que nos demos cuenta donde está la verdad y en que lado tenemos que colocar la fuerza de nuestra lucha.

ANGELA MOSCOSO

Presidenta.

 

 

“Si el mundo tuviera que escoger su capital, sin duda esta sería la ciudad de Panamá”. El libertador pensaba hace 200 años, lo que hoy sigue siendo una necesidad, escoger la capital del mundo en un país distinto al líder del capitalismo salvaje, la estatua de la libertad, los cacahuates, los cereales, el wisky,  la luna, Hollywood y las drogas. La sede  de Naciones Unidas,  de la OEA, o de la OTAN debería estar en Panamá, pues es necesidad imperiosa, que estos grandes foros internacionales, representativos de la comunidad internacional, estén un poco distantes de la tutela y las órdenes del Tio Sam. Estuve en Panamá recientemente y mirando el paso de los buques por el Canal, recordé a Bolívar, al Congreso anfitriónico, mi mente voló en el tiempo y apareció entonces la sencilla pero fuerte y digna imagen de Omar Torrijos Herrera, Torrijos como Bolívar, soñaba con la integración y fue Torrijos por supuesto quien quitó el primer gran escollo para este sueño, fue capaz de rescatar el canal y la soberanía para su pueblo, el tratado Torrijos Carter, le entregó a esta generación un continente más unido y un país sin la humillante condición  de vasallo. De Panamá volé a Bolivia la hija consentida del libertador, la que hoy se siente orgullosa de haber sido fundada por él.

Caminando por La Paz se hizo presente el sueño de Bolívar, el frio penetrante de su ambiente, me hizo caminar al lado del libertador cuando salía de la capital de la gran Colombia derrotado, derrocado, sin ejército, angustiado y enfermo en su último viaje desde Bogotá hasta Santa Marta, el frio  de La Paz, penetró hasta mis huesos y entonces me sentí caminando hombro a hombro con Bolívar, de Fontibón a Faca, pues no hay un frio más penetrante que el de la ingratitud y la traición, afortunadamente  para mí, no fue sino un sueño fugaz a donde fui transportada por el frio de la bella capital de Bolivia, con sus montañas terminadas en copos de nieve, como gigantescos helados en venta para el universo; llegué entonces después hasta las glaciales aguas del Titicaca rodeadas  de amarillentas y desnudas montañas, que hacen bello contraste con el azul del lago, del cielo y el blanco de las nubes que absolutamente quietas parecen una pintura en tercera dimensión. Aquí y allá grupos de árboles  y mas allá, barcos y lanchas cabinados que esperan a los viajeros para ir a visitar la isla del sol, donde se encuentra el templo del Inca y desde donde se puede apreciar la isla de la luna, lo que los nativos describen como la claridad y la oscuridad.

De regreso y cuando el sol empezaba a bajar de su extraordinario cenit, contemplé los sistemas de acueducto y riego elaborados por los Incas aprovechando la gravedad y un diseño que hoy no podrían desarrollar los mas eméritos ingenieros, lo que observé fue bello, difícilmente olvidaré esta travesía, pero sin embargo lo que más me llamó la atención fue la sabiduría y dignidad de sus gentes, no venden sus tierras, porque no quieren ser sometidos; de forma rudimentaria han implementado el turismo y atienden a los visitantes con desvelado esmero, porque quieren ser ellos los dueños de su destino y cuando me hablaban, sentí de nuevo la presencia de Bolívar, ahora en Angostura, proclamando la unidad  de la gran nación que acababa de independizar y diciéndole al mundo que el destino de las naciones tiene que ser  manejado por el pueblo con sus costumbres y tradiciones, con su forma de ser, de ver, de  sentir, de amar y de pensar.

Cuando regresaba de La Paz a Panamá, recordé la forma tan gentil como fui atendida por el señor embajador director de ceremonial del estado plurinacional de Bolivia Fernando Huanacune y  la palabra Plurinacional, me daba vueltas en la cabeza -Estado Plurinacional de Bolivia-, es decir un estado que sirve de marco o de amparo a naciones distintas, a pueblos diferentes, todos unidos por la voluntad de un deseo común -el progreso-. Aterricé en Panamá y muy pronto estuve en el centro de la gran ciudad, mirando los monumentales y espigados edificios, ese imponente país  que como lo describía  Bolívar por un lado se viaja a occidente y por el otro, oriente nos ve como el centro de la tierra, pensamiento retomado hoy por el comandante Chávez, que ve en  la integración de nuestros pueblos la posibilidad de retomar el trafico fluvial en sentido occidente-oriente, como mecanismo de desarrollo independiente.

 Los pueblos que escriben su historia ven con mayor claridad su destino

 

Por  “el Prole”                 

Cuando me enteré del propósito que traía entre manos este grupo de visionarios, me llené de entusiasmo, hasta el punto que he colaborado en todos los frentes, pues nada mas significativo que fabricar algo con el barro recogido en los seis países para los que Bolívar consiguió la independencia.  Una figura de arcilla pasa por la purificación del fuego, antes de presentarse con su apariencia definitiva, el fuego como uno de los elementos de la naturaleza, funde, purifica, también ilumina y a veces castiga.

Hacer una figura con arcilla recogida en estos países era algo bellísimo, pero ocurrírseles la idea de fabricar una olla, es algo simplemente apoteósico y necesario, pues la olla es sin duda alguna, la primera demostración de arte humano y en esta época, la olla significa el esfuerzo humano contra el hambre. No es necesario ir a Somalia, pues aquí mismo en la capital colombiana mueren niños de hambre, niños que para los medios masivos de comunicación son solo el ingrediente o material para que sus noticieros produzcan mucho dinero a través de propaganda; por eso esta divina idea de presentar una olla hecha de barro, recogido en esta parte del mundo y cocinado con el calor del carbón sacado de las entrañas de la misma tierra, es el arma que la gente inteligente del

 planeta ha de presentar a la generación de hoy y a las futuras, como algo que se opone a los misiles, los fusiles, las bombas, la dinamita y la desinformación.

Cuando los presidentes bolivarianos nos hablan de integración, no hacen cosa distinta que obedecer el mandato de Bolívar, esta región del mundo donde esta  Venezuela, Bolivia, Ecuador, Perú, Colombia y Panamá, esta llamada por la inteligencia cósmica para ser la gran productora de alimentos, producir pan como arma contra el hambre es lo humano, dejemos para otras latitudes la fabricación de armas para matar hombres, mujeres y niños; dejémosle a otros seres la fabricación de armas de destrucción masiva, dejemos para otras latitudes los alimentos manipulados genéticamente, dejémosle a otros seres de condición moral distinta a la nuestra la fabricación de bombas nucleares, nosotros en esta región del mundo emplearemos la energía nuclear con fines pacíficos y de desarrollo; fines pacíficos, sin tan pacíficos como la olla de integración, símbolo que hoy la Fundación Centro Bolivariano de Promocion Humana presenta a la comunidad internacional; la olla es sinónimo de pan, el pan es símbolo de vida, la vida es patrimonio del hombre -cualquiera sea su condición-, la olla de integración bolivariana produce vida, bienvenida la vida presidente Hugo Chávez, presidente  Rafael Correa, presidente Evo Morales, presidente Ollanta Humala, bienvenida la vida presidente Juan Manuel Santos y presidente Ricardo Martinelli.

 

Cuando el hombre utiliza sus manos para trabajar con la tierra, ellas siempre estarán limpias. 

Firmes en nuestro empeño de elaborar una olla mezclando el barro común de las seis naciones a las que Bolívar dio la independencia, el 13 de julio nos fuimos un puñado de bolivarianos a la ciudad de las ollas, llamada así por los muiscas, Ráquira nos recibió con desbordado entusiasmo y alegría, hombres y mujeres, niños y adultos, estudiantes, campesinos, obreros y amas de casa, en la mitad de la plaza revolvimos el barro arrancado de cada una de las naciones a las que Bolívar dio la independencia, las mismas que hoy continúan luchando por su libertad. Bolivianos, Ecuatorianos, Colombianos, Panameños, Peruanos y Venezolanos, todos, todos juntos, mezclamos la greda y elaboramos la olla y la levantamos hacia el sol, para devorarnos el futuro y se agitaron banderas y de las gargantas salieron gritos y vivas y ese cuadro no se borrará de la mente de ninguno de los niños que participó en él, tampoco de la nuestra.

El Señor Embajador del Estado Plurinacional de Bolivia -quien nos acompañó, junto con las delegaciones diplomáticas de Panamá y Venezuela-, tuvo una idea, una bella idea, nos hizo entrelazar las manos y mostrarlas al infinito cubiertas como estaban de esa amalgama de barro bolivariano, las entrelazamos y las levantamos y fue ese quizá, el momento mas hermoso de esa jornada, se me ocurrió pensar que cuando el hombre utiliza las manos para trabajar la tierra, ellas siempre estarán limpias.

El Señor embajador terminó el discurso con varias palabras en su idioma ancestral y el pueblo las repitió, entonces barro, manos y voz se unieron, para empezar a viajar por las montañas y valles, los ríos y mares, los pueblos y ciudades; se elevaran hasta las nieves perpetuas y bajaran hasta una pequeña pieza de inquilinato de cualquiera de nuestras ciudades y llegarán allí con un mensaje de esperanza, es la voz de Bolívar, que dice que seremos libres si estamos unidos, que esta es nuestra patria, la gran nación Bolivariana.

 

ANGELA MOSCOSO

Presidenta.

 
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