^ Desplazar hacia arriba
Los pueblos que escriben su historia ven con mayor claridad su destino. OLLA DE INTEGRACIÓN: BOLIVARIANA Y SOBERANA ALIMENTARIA.

MECANISMOS DE INTEGRACIÓN

MEDIOS

 

Viernes, 13 Septiembre 2013 11:05

NUESTRO NORTE NO ES ALLÁ.

 

Coincidimos con el comandante Chávez cuando convirtió a telesur en la espada de Bolívar   que camina por América Latina, e ilumina al mundo. Iluminar es producir luz y solamente la verdad, es luz real;  cuando se disfraza la verdad, se miente y entonces es luz artificial y como todo lo artificial, no es auténtico, original o genuino, siempre es engañoso y malintencionado.

Miles y miles de mercenarios llevados a Siria de todas partes del mundo, tratan de arrasar con el gobierno árabe de el presidente Bashar al-Asad  y como siempre suele ocurrir en estos casos, es con mentiras como se justifica la “lucha de la oposición” o “se defiende la libertad, la vida y los bienes de los indefensos”. Cada vez que las palabras  del presidente norteamericano son reproducidas por miles y miles de cadenas de radio y televisión, tratando de justificar lo injustificable y mostrando al mandatario con una expresión “dolida” para que su teatro sea mas creíble, solo pienso en el eterno comandante  y la espada de Bolívar que ilumina el mundo con la versión opuesta. No se necesita ser especialista o erudito en un  tema, para saber donde está la verdad y cual es el camino.

Hoy es 11 de septiembre, desayunaba con mi amigo y compañero de los últimos 20 años  y llegó a la mesa la presencia indomable de Salvador Allende -cuando le hice extensiva una invitación que tengo para  conmemorar este día-;  él me respondió que no iría, porque aunque ya no lloraba, por esa tragedia, aún le dolía; sus ojos enrojecidos y una lágrima que capturé con mis dedos cuando bajaba por su cansada piel, fue la evidencia que el recuerdo y la experiencia vividas hace 40 años estaban absolutamente frescas, seguramente porque no han cambiado mucho las cosas en Colombia, y nuestra América Latina que ha tenido cambios tan importantes, donde el poder popular es protagonista, está siendo amenazada por los mismos enemigos de Allende, con los mismos falaces argumentos y patrañas. Hoy  estoy cierta  que como Galán el Grande, la Pola,  Manuela Beltrán, Bolívar, Martí, Gaitán, el Ché, Allende y Chávez, muchos han muerto, siguen muriendo y morirán para vivir, porque solo la verdad ilumina.

No hay  forma, palabra o modo de contar lo que pasó el 11 del septiembre de 1973 a partir de las 6 de la mañana, bástenos con decir que los norteamericanos sedujeron a militares formados por ellos mismos y uno de estos, -Pinochet- marchó adelante  y a su paso  quedaron  miles de hombres, mujeres y niños, destrozados por las bombas “justicieras” y el mismo cuerpo del presidente de la Unidad Popular, era una masa informe. Al paso del “flamante dictador” fletado por el imperialismo, hubo miles, quizá millones de desaparecidos, huérfanos, viudas, desconsolados padres y madres, hermanos que no entendieron, que no entienden y no entenderán la ausencia del luchador de la familia. Al paso del “flamante dictador”, hubo tierra arrasada y las profundas reformas introducidas por el médico del pueblo, fueron borradas, como se quiso borrar de la memoria del mundo esta infausta fecha.

Entre otras cosas él me dijo un día -refiriéndose al 11 de septiembre-, que las flores en Chile ya no tenían el mismo color, ni la misma fragancia, que solían tener antes del golpe; que las blancas montañas de Los Andes, jamás volvieron a sonreír después de los ríos de sangre y que los verdes bosques de las laderas,  después de aquel septiembre ya no fueron brillantes, nunca mas volvieron a expresar alegría y los pájaros, otrora alegres cantores, a él le parecía que su canto tomó el mismo lamento  de las flautas  y capadores del alto Perú  y de las montañas colombianas.

El 11 de septiembre también tiene una connotación especial, porque fue el día cuando se sacrificó a cerca de 3.000 hombres y mujeres, en el puro corazón de Nueva York; nadie ha podido hasta ahora, señalar con absoluta certeza a los responsables, de lo que si estoy segura, es que a partir de ese día, el gobierno de los Estados Unidos  adoptó un régimen de terror que aún continúa estremeciendo de miedo al mundo. Después del 11 de septiembre, el planeta ha asistido  y de manera incapaz, ha visto como se destrozan pueblos enteros,  sin que nadie pueda determinar si se trata de una venganza o de la consolidación de un régimen sin principios, ni escrúpulos; Afganistán, Irak, Libia y Siria, para señalar unos pocos ejemplos dan cuenta al mundo, de lo que está pasando  después del segundo trágico 11 de septiembre.

Nuestro norte es el sur  -dice el lema  de telesur-,  se me ocurre pensar en este momento, que sin el ánimo de controvertir ese bellísimo postulado, adoptaré uno  que con el mismo sentido  expresa lo que siento hoy 11 de septiembre: ME DIRIJO AL SUR y veo a Allende y su pueblo; ME DIRIJO AL NORTE y observo a cerca de 3.000 humanos  sacrificados en las torres gemelas, sin que hasta hoy  se sepa a ciencia cierta, que pasó; ME DIRIJO AL NORTE DE AFRICA y veo a la otrora pujante Libia destrozada e inerme; ME DIRIJO AL ORIENTE y asisto al holocausto palestino y siento pavor por los millones de muertos en Irak y ahora en Siria . Por eso mi norte no es para allá, mi norte o mejor dicho mi mirada, seguirá dirigiéndose  donde está la espada de Bolívar,  brillando para que nos demos cuenta donde está la verdad y en que lado tenemos que colocar la fuerza de nuestra lucha.

ANGELA MOSCOSO

Presidenta.